Pedir ayuda conlleva un coste, nos expone. Implica reconocer una carencia. No sé, no puedo, no llego, no entiendo… A mí me cuesta, lo reconozco. Me siento más cómodo ayudando que recibiendo ayuda.
En el 2002 Fiona Lee llevó a cabo un estudio en apariencia trivial. Observó qué ocurre cuando médicos y enfermeros necesitan pedir ayuda para usar un nuevo sistema informático en un hospital. No se estaba valorando el software, sino el gesto de levantar la mano. En un entorno donde la competencia profesional forma parte del estatus, preguntar no significaba solo “no sé cómo hacerlo”, sino también exponerse a parecer menos capaz que sus compañeros. El estudio concluyó que la gente no evita pedir ayuda solo porque no la necesite, sino porque pedirla puede tener un coste social: revelar una carencia delante de quienes evalúan, comparan o recuerdan.
Me pregunto si la mayoría de la gente es como yo. Si no será más frecuente necesitar ayuda y no pedirla, que atreverse a solicitarla. StackExchange es una red de portales en los que decenas de millones de usuarios exponen sus dudas con el fin de que otros las resuelvan. Si bien la programación fue la temática originaria, al proyecto se han añadido más de 150 comunidades dedicadas a la literatura, la ortografía, matemáticas, historia… La operativa es común a todas: alguien pide ayuda, otros la proporcionan.
En el siguiente gráfico se aprecia cómo, en los últimos diez años, las personas que preguntan superaban a aquellas que respondían… hasta el 2023, año en el que se popularizaron los chats de inteligencia artificial.
Aparte de la evidente disminución de actividad a partir del 2023, llama la atención la progresiva reducción en la diferencia entre el número de personas que preguntan y las que responden, hasta el punto que en el 2024 los segundos superan a los primeros. En sintonía con el estudio de Fiona Lee, una interpretación de los datos podría basarse en que los usuarios, ante la posibilidad de resolver sus dudas de manera privada, prefieren preguntar a un chatbot antes que exponer sus carencias en un portal público.
Podría objetarse que, sencillamente, es más fácil preguntar a ChatGPT que formular una buena pregunta en Stack Exchange, de ahí el cambio. Pero dicha objeción no contradice la hipótesis, más bien la amplía. La facilidad no es solo técnica. También es social. El chatbot no juzga, no vota negativo, no recuerda públicamente nuestra torpeza. La pregunta deja de ser una escena comunitaria y se convierte en una interacción privada.
Los datos no permiten afirmar por sí solos que todos esos usuarios hayan trasladado sus dudas a los chatbots de turno, pero sí sugieren un desplazamiento interesante. Cae con especial fuerza la figura de quien pregunta. Y cuando quienes piden ayuda desaparecen, la comunidad no pierde únicamente actividad, pierde también una de sus razones de ser. Sin alguien que pregunte, quien sabe tiene menos ocasiones de ayudar… y de aprender.
Porque ayudar no es una pérdida de tiempo en favor de otro. Permite ordenar el propio conocimiento, reforzar la identidad y generar sentido. Esta relación entre quien da y quien recibe está en la base de la teoría del ayudante. La Helper theory sostiene que ayudar a otros puede beneficiar psicológicamente al propio ayudante, especialmente en contextos de apoyo mutuo o recuperación, como Alcohólicos Anónimos, donde ayudar a otro también refuerza el propio proceso de recuperación.
Carl Rogers, psicólogo humanista y fundador de la terapia centrada en la persona, también entendió la ayuda como una relación transformadora, no como una técnica unilateral. Para Rogers, ayudar no consistía en aplicar una técnica desde fuera, sino en crear una relación auténtica de modo que el otro pudiera mostrarse sin defensa. En On Becoming a Person lo formuló así: “If I let myself really understand another person, I might be changed by that understanding.” Comprender de verdad a alguien, por tanto, no deja intacto a quien comprende.
Llamo a este fenómeno Intercambio, el espacio que se abre entre quien se atreve a pedir y quien acepta responder. No importa quién dé o quién reciba, sino el resultado de la interacción entre dos o más humanos. El Intercambio puede ocurrir en una sesión terapéutica, en una comunidad online o en un concierto. Tan importante es el músico como quien escucha la música. Sin el segundo, el primero pierde gran parte de su razón de ser.
A pesar de que, como ya he dicho, me cuesta pedir ayuda, cada día estoy más convencido de que una comunidad, y por ende cualquier relación, se beneficia de aquellos que exponen sus carencias. Pedir ayuda implica bajar la guardia. Mostrarse vulnerable ante alguien es confiar en que no usará esa vulnerabilidad en nuestra contra. ¿No es esa confianza la base de una relación o comunidad sanas?
El Intercambio es como la armonía que surge de la combinación de dos notas. El otro día un amigo me confesó que compartir sus dudas sobre un problema técnico conmigo en vez de con una LLM le reconfortaba. Aunque en ese momento no se lo dije, a mí también. Aprovecho ahora para hacerlo, gracias por dejarme ayudarte.
Referencias
- Lee, Fiona. “The Social Costs of Seeking Help”. The Journal of Applied Behavioral Science, vol. 38, núm. 1, 2002, pp. 17–35. https://doi.org/10.1177/0021886302381002
- Stack Exchange Data Explorer. “Monthly Distinct Questioners and Answerers on Stack Exchange”. Consulta utilizada para generar el gráfico. https://data.stackexchange.com/stackoverflow/query/1949118#graph
- Riessman, Frank. “The ‘Helper’ Therapy Principle”. Social Work, vol. 10, núm. 2, 1965, pp. 27–32. https://doi.org/10.1093/sw/10.2.27
- Pagano, Maria E. et al. “Alcoholics Anonymous-Related Helping and the Helper Therapy Principle”. Alcoholism Treatment Quarterly, 2011. https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC3603139/
- Rogers, Carl R. On Becoming a Person: A Therapist’s View of Psychotherapy. Houghton Mifflin, 1961.
