Pedir ayuda conlleva un coste, nos expone. Implica reconocer una carencia. No sé, no puedo, no llego, no entiendo… A mí me cuesta, lo reconozco. Me siento más cómodo ayudando que recibiendo ayuda. En el 2002 Fiona Lee llevó a cabo un estudio en apariencia trivial. Observó qué ocurre cuando médicos y enfermeros necesitan pedir…
